¿Te has preguntado alguna vez cómo y qué importancia tienen las evaluaciones psicológicas en los procesos judiciales?
En el sistema de justicia muchas veces resulta necesario llevar a cabo peritajes psicológicos que ayuden al Juez a tomar decisiones en diferentes áreas.
Así, encontramos que, una de las tareas más demandadas a los psicólogos peritos es realizar la evaluación del daño psicológico, peritajes psicológicos en casos de violencia doméstica o de género y/o llevar a cabo la evaluación de capacidad parental de progenitores en litigio.
Como te explicamos en otros artículos, los informes periciales psicológicos abarcan muchas otras áreas, pero en este artículo vamos a centrarnos en contarte cómo y qué importancia tienen estos tres tipos de evaluaciones psicológicas en el proceso judicial.
Las evaluaciones psicológicas juegan un papel fundamental en aquellos procedimientos en los que el Juez tiene que conocer y ponderar determinadas variables psicológicas relevantes para fundamentar su resolución judicial.
Como con cualquier otra área de conocimiento, el rol del psicólogo perito, en estos procedimientos judiciales, consiste en proporcionar al Tribunal conocimientos técnicos que este desconoce.
Podemos encontrar otros ejemplos de peritos, cuando pensamos en un médico forense o perito arquitecto, que son consultados en juicios donde se ha de determinar si se ha cometido algún tipo negligencia médica y/o arquitectónica, respectivamente.
En todos estos casos, los peritos tienen la función de brindar al Juez determinada información que resulta fundamental, para que pueda tomar una decisión adecuadamente fundamentada.
Así, encontramos que hay diferentes tipos de evaluaciones psicológicas en procesos judiciales, pero todas ellas tienen la finalidad de proporcionar información psicológica que resulta relevante para la cuestión que se está juzgando, contribuyendo así a garantizar la presencia de una justicia más equitativa y basada en la evidencia científica.
De esta manera, encontramos que los informes periciales psicológicos se presentan en multitud de asuntos, entre los que encontramos, con frecuencia, aquellos en los que se realizan evaluaciones del daño psicológico, situaciones de violencia doméstica o de género y/o evaluaciones de custodia y capacidad parental en procedimientos de familia.
Cuando nos encontramos ante procedimientos judiciales en los que se está valorando, por ejemplo, situaciones de acoso laboral, consecuencias de un accidente de tráfico, un delito violento y/o negligencia médica (entre otros), la evaluación del daño psicológico cobra un papel fundamental.
En todos estos casos, la función del psicólogo forense es llevar a cabo una evaluación psicológica sobre las posibles secuelas que ha podido sufrir la víctima de estos hechos, objetivando así el impacto emocional y psicológico que estas vivencias han podido tener para esa persona.
Es importante recalcar que el daño psicológico no es perceptible a simple vista, pero que puede tener consecuencias mucho más negativas que el daño físico, para la vida diaria de la víctima.
Además, también es fundamental tener presente que, aunque en un primer momento el daño psicológico no sea directamente visible, el psicólogo perito, a través de diferentes procedimientos y técnicas validadas científicamente, puede objetivar y demostrar su presencia, proporcionando así al Juez o Tribunal una prueba fundamental que demuestra que el hecho que se está juzgando efectivamente ha podido ocurrir y, además, pone en evidencia sus consecuencias psicológicas.
Así, los informes periciales de daño psicológico sirven como medio probatorio de los hechos denunciados y, también, como fundamento para el establecimiento de compensaciones económicas que la víctima ha de recibir en concepto de responsabilidad civil.
Cuando nos encontramos ante divorcios contenciosos y procedimientos de familia en los que se encuentran involucrados menores de edad, la evaluación de la capacidad parental de los progenitores en litigio resulta fundamental para que el Juez pueda determinar cuál es la mejor opción respecto a la guardia y custodia de los menores.
Así, los psicólogos peritos, en estos casos, realizan una evaluación de la capacidad parental de ambos progenitores para llevar a cabo la guardia y custodia de los menores, con el objetivo de velar por su bienestar.
De esta manera, las evaluaciones periciales de capacidad parental se realizan a través de diferentes herramientas y técnicas que evalúan las habilidades parentales, el ambiente familiar y diferentes dimensiones de la relación y vínculo afectivo existente entre los progenitores y sus hijos.
Así, estas evaluaciones parten del objetivo de garantizar el principio del interés superior del menor, centrándose en valorar aspectos como la estabilidad emocional de los progenitores, sus habilidades de crianza, comunicación con los hijos, capacidad para satisfacer las necesidades del menor y/o proporcionar un entorno seguro y saludable.
Además, durante estas evaluaciones psicológicas se pueden identificar posibles conflictos familiares, problemas de conducta o situaciones que puedan afectar negativamente al desarrollo emocional psico emocional de los menores.
Como consecuencia de todo ello, el informe pericial psicológico resultante ofrece recomendaciones fundamentadas a los jueces para que puedan tomar decisiones informadas sobre cuál es régimen de guardia y custodia más idóneo, para garantizar el bienestar de los menores.
Las evaluaciones psicológicas desempeñan un papel fundamental en los procesos judiciales en los que se valora la presencia de cualquier tipo de violencia y, entre ellos, en aquellos asuntos en los que se juzga presuntas situaciones de violencia doméstica o de género.
En estos casos, los peritajes psicológicos determinan la presencia de daño psicológico en las víctimas, así como las características de la relación de pareja existentes, valorando si en ella existe o no un patrón de maltrato psicológico y/o físico continuado.
Como puede fácilmente imaginarse, en todos estos procedimientos las evaluaciones psicológicas han de llevarse con la máxima profesionalidad, ética y sensibilidad hacia las partes implicadas.
Resulta fundamental tener presente que estas evaluaciones psicológicas sirven a los Jueces para tomar decisiones que pueden resultar trascendentales para el desarrollo de la vida de las personas implicadas.
En última instancia, el objetivo de todo informe pericial psicológico es contribuir de manera imparcial a construir un sistema judicial más equitativo, justo y humano para todos.